sábado, 2 de octubre de 2010

NO SE OLVIDA



RAÚL MORÓN OROZCO
2 de octubre, no se olvida…

Represión policial a un estudiante en septiembre de 1968


En México existen muchas fechas significativas en la historia de los movimientos sociales, pero el 2 de octubre de 1968 es un icono que representa la lucha de toda una generación importante de combatientes sociales, muchos de ellos muertos, encarcelados, desaparecidos y exiliados, dentro los márgenes de esa estrecha legalidad y movilidad que permitía el Estado, a quienes osaban atreverse a pensar diferente y protestar contra la supresión de libertades políticas fuertemente cuestionada sobre todo por un sector muy importante de jóvenes, profesores, intelectuales y hombres y mujeres de la izquierda mexicana.

No olvidar el 2 de octubre nos lleva a recordar necesariamente la masacre de la plaza de las tres culturas en Tlatelolco, la vulneración de la autonomía universitaria de nuestra máxima casa de estudios, la indebida e incomprensible satanización del pensamiento comunista y marxista y la resistencia civil de un importante sector de la población fundamentalmente urbana, en el contexto de un escenario histórico que hombres como Fernand Braudel, Immanuel Wallerstein y Carlos Antonio Aguirre Rojas, han coincidido en llamar como la Revolución Cultural de 1968, en busca de la democratización de los principales espacios de recreación de la cultura: la familia, la escuela y los medios de comunicación.

El tener presente esta fecha nos obliga a seguir protestando por los crímenes de Estado dirigidos desde la estructura del poder político en 1968, o los que se produjeron el 10 de junio de 1971 con el famoso “Halconazo o Jueves de Corpus”, y todos los que se realizaron durante la guerra sucia de los 70 y los 80, que enmarcó al Estado mexicano en el contexto internacional, como un poder absolutista, un Estado autoritario que hacía alarde de los mayores privilegios de impunidad, represión, terrorismo político, dictadura y abuso militar.

De igual forma implica el reconocimiento a la necesidad de abanderar las nuevas luchas sociales y movimientos estudiantiles, obreros y populares que deben seguirse defendiendo desde la izquierda en contra de la avanzada de una derecha retrógrada, totalitaria, centralista y conservadora, que en pleno siglo XXI, representa lo mismo que en 1968 y 1971 representaron los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez.

No olvidar el 2 de octubre genera el compromiso social de lanzar un nuevo manifestó popular que contenga el resistir la ofensiva neoliberal que pretende entregar a capital privado los recursos estratégicos del país, como la electricidad, la industria petrolera y las telecomunicaciones, y otras privatizaciones que agreden las condiciones de vida elementales del pueblo como son: la educación, la salud, la seguridad social, el desarrollo social y otros servicios públicos.

Además, impulsar la reorganización de las luchas campesinas, que reanime el movimiento agrario en nuestro país, con banderas basadas en la gestión autónoma de sus proyectos productivos y comunitarios, en la defensa de la biodiversidad, en la revisión de las reformas neoliberales al 27 constitucional y a los tratados comerciales internacionales, que generan cada día más pobreza y desolación en los campos mexicanos.

También se requiere frenar la ofensiva conservadora y retrógrada contra el Estado laico que desarrollan los elementos que sustentan el poder de las jerarquías eclesiales; y responder ante el deterioro de las garantías básicas que provocan el neoliberalismo con los mega-proyectos, como el Plan Puebla-Panamá, el Mérida y otros, defendiendo como parte del pueblo los derechos humanos de la sociedad y todo lo que conlleve a un beneficio al pueblo.

Es por ello que se necesita participar en la construcción –desde abajo– de un movimiento popular contra la represión y la impunidad que garantice la calificación de la justicia en manos del pueblo, exigiendo el esclarecimiento de todos los crímenes de estado efectuados desde los movimientos de 1968, 1971 y las guerrillas rurales y urbanas de los 70 a los 80, así como la liberación de todos los presos políticos hasta su totalidad, como los que fueron recluidos recientemente con motivo del michoacanazo, que ha sido por demás evidenciado como un acto de autoritarismo político y no como una acción de legalidad del Estado.

De igual forma se tiene que luchar por la desmilitarización y erradicación de los grupos paramilitares que organiza el poder representado por la derecha, en todas las regiones del país con el supuesto pretexto de la guerra contra el crimen organizado.

Por tal razón se debe impulsar desde abajo la creación de una nueva cultura política de izquierda, tanto parlamentaria como extraparlamentaria, erradicando el sectarismo, el verticalismo y el autoritarismo de la derecha, promoviendo la unidad de los diversos sectores de izquierda, la información, decisión horizontal y las relaciones democráticas entre y dentro de las organizaciones sociales.

Y resulta fundamental continuar la construcción del poder popular con una firme decisión de defensa integral de cada uno de los logros y proyectos sociales con visión nacionalista, y en contra del abuso económico de los grupos neoliberales, la imposición política de la derecha, la manipulación ideológica, moral y cultural del conservadurismo en todas sus formas, y la violencia represiva del Estado Fascista que representa actualmente Felipe Calderón Hinojosa y el Partido Acción Nacional en todo el país.

Finalmente, es imperativo continuar trabajando por todo aquello que ha sustentado hasta nuestros días la vigencia del movimiento del 2 de octubre de 1968; por la más amplia alianza democrática de los sectores y organizaciones que impulsan y complementan los principios de lucha de la izquierda mexicana, haciendo un mayor esfuerzo por avanzar en la coordinación y construcción de acciones dentro y fuera del gobierno, que nos permitan consolidar en los próximos años un escenario de paz y progreso sobre la base de la educación popular, la autonomía de los pueblos indígenas, el fortalecimiento de los mecanismos de democracia directa y participativa en todas las decisiones políticas de los tres órdenes de gobierno, la defensa de la soberanía política, económica, alimentaria y cultural del pueblo mexicano, frente a los nuevos representantes del neoliberalismo y neocolonialismo en el mundo, la universalización de los derechos de salud y seguridad social, sobre todo para los que menos tienen, el respeto a la diversidad sexual y sus derechos humanos, la defensa de los recursos estratégicos para el desarrollo nacional y la conservación de las libertades sociales y políticas mínimas que los mexicanos hemos conquistado durante 200 años de lucha liberal, independentista y reivindicatoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

hola

OAXACA DE JUAREZ, MAGON Y ZAPATA ,APPO 2011, http://todoelpoderalpueblo.blogspot.com