miércoles, 4 de noviembre de 2009

ULISES RUIZ UTILIZO MERCENARIOS PARA MANTENERSE EN EL PODER EN EL 2006

-En Oaxaca 2006 Ulises Ruíz “usó mercenarios para sostenerse en el poder”
-Ulises Ruiz “usó mercenarios para sostenerse”: EU

En Oaxaca 2006 Ulises Ruíz “usó mercenarios para sostenerse en el poder”
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México / The Narco News Bulletin]

Milenio obtiene información desclasificada

• Según documentos estadounidenses obtenidos por Milenio Ulises Ruíz “usó mercenarios para sostenerse en el poder”

Por Nancy Davies
Comentario desde Oaxaca

1 de noviembre 2009

El gobierno de los Estados Unidos, estaba preocupado por el conflicto de 2006 en Oaxaca, y temía que pudiera incitar a que otros “grupos radicales” se levantaran contra el gobierno, según algunos cables enviados por el entonces Embajador de los Estados Unidos, Tony Garza, al entonces presidente Bush.

La clasificación como “grupos radicales” muestra en dos palabras la perspectiva de los Estados Unidos: cualquiera que luche por algún tipo de justicia social o económica en contra de un gobierno en el bolsillo de los Estados Unidos.

El diario mexicanoMilenio obtuvo del Departamento de Estado de los EEUU alrededor de cincuenta páginas de información parcialmente desclasificada utilizando la Ley de Acceso a la Información de los Estados Unidos. La información fué también reproducida en Noticias el 30 de octubre de 2009, acompañada de una foto de archivo que muestra el edificio de Noticias sitiado por mercenarios que trabajaban para el gobernador Ulises Ruiz. Ese acontecimiento fué clasificado como una huelga laboral, aunque fue claro que era el intento de Ruiz por cerrar el periódico.

oaxaca-31-10-09

D.R. 2009 – Nancy Davies

Un intercambio de cables, ahora disponibles, enviados en 2006 revela que, en opinión de Washington, Ruiz “usó mercenarios para sostenerse en el poder, que Elba Esther Gordillo (líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE) quiso aprovechar el conflicto para su beneficio político personal y que el gobierno federal se atemorizó ante el riesgo de un ‘estallido más amplio’”. Los cables dejan claro que el gobierno de George W. Bush seguía los acontecimientos del conflicto social con comunicación constante entre los diferentes agencias de seguridad durante los seis meses que el movimiento controló Oaxaca en 2006, debido a que los Estados Unidos creían que México iba a explotar; ese también fue el año del movimiento político opositor de Andrés Manuel López Obrador luego de la elección del 2 de julio.

A pesar de que el Departamento de Estado desclasificó alguna información, la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) clasificó la información restante por los próximos 30 años, por orden ejecutiva. Uno podría pensar que gran parte de la información de la CIA representa un asunto en marcha, debido a que es conocido que el Ejército Estadounidense financia actividades tales como el Proyecto Bowman en la Sierra Norte, ayuda a los programas de privatización de la tierra, monitoreo los puntos clave del narcotráfico en todo México, y patrulla los puntos fronterizos marítimos y terrestres. Históricamente, los temores del gobierno estadounidense no están enfocados en la remota posibilidad de que hordas bárbaras puedan invadir Kansas City, sino en la posibilidad de que otro gobierno socialista en el hemisferio occidental pueda establecer un “mal” ejemplo.

En las primeras horas del 30 de octubre de 2006, un mensaje urgente fué enviado por Garza a distintas oficinas en Washington, incluyendo a la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad Nacional, la CIA, el Departamento de Seguridad Interna, y el Pentágono. La razón: “la entrada de la Policla entrada de la Policía Federal Preventiva (PFP) para retomar el control de Oaxaca y aplastar a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).”

El mensaje clasificado como “sensible” y de “prioridad” decía: “La crisis en Oaxaca ha alcanzado un nuevo nivel”. Elaborado por el Embajador Tony Garza para que fuera leído solamente por el Presidente Bush y otros ocho funcionarios, decía también: “El gobierno mexicano interviene en Oaxaca. La crisis entró a una nueva fase crítica con el envío de la Policía Federal Preventiva al estado tras la muerte de tres personas el 27 de octubre, incluyendo la del periodista estadunidense Brad Will. El potencial de violencia en los próximos días es alto”.

Garza añade: “El gobierno mexicano tiene que contener ya el conflicto de forma efectiva. Por meses, una de las principales preocupaciones de la crisis política en Oaxaca ha sido la de que se derrame la inestabilidad a otras áreas de la nación”.

El contenido completo del cable permanece clasificado hasta 2016 con el fin de “’no poner en riesgo las actividades internacionales de Estados Unidos’, se estima además: ‘Lo que comenzó como una acción rutinaria de protesta ha escalado hasta un movimiento más amplio que podría estar siendo explotado por grupos radicales’”.

Además, el cable explica que el temor a una revuelta nacional hizo que el gobierno de Vicente Fox nunca considerara remover a Ulises Ruiz del gobierno del estado de Oaxaca: “Muchos en el gobierno federal temen que remover al gobernador sentaría un mal precedente. No quieren dar un enemigo común a los distintos grupos radicales de México”.

En otras palabras, los Estados Unidos vieron a México al final de octubre de 2006, en la antesala de una posible guerra civil. El gobierno de los EEUU dió instrucciones al embajador para que estuviera alerta de una posible propagación de ese peligro.

El embajador estadounidense comenzó a analizar si el conflicto social podría llevar a México a un levantamiento de amplia propagación. “Este cable analizará las implicaciones de la intervención federal, cómo podría impactar el balance del poder en México y cuáles son los posibles escenarios para el futuro de Oaxaca”, él escribió. Me pregunto ¿si estaba pensando en los zapatistas?

Una de las comunicaciones establece literalmente que la llegada de la PFP le salvó el “pellejo” al gobernador, “al limitar la autonomía de la APPO en Oaxaca”.

Sin embargo, el embajador estadounidense calculó que la “operación de pacificación” llevada a cabo por la PFP “podría funcionar” en el estado de Oaxaca “si los mandos de la policía lograban contener a sus subalternos de cometer violaciones a los derechos de la población civil”. “El gobierno mexicano mantendrá la legitimidad de la presencia de sus policías si esa presencia se mantiene relativamente pacífica y el gobierno mexicano sostiene que esta es la única forma de mantener el orden”, Garza consideró.

Los cables dejan clara la opinión negativa que Washington tenía con respecto al papel jugado por el gobernador Ulises Ruiz y por la secretaria general del SNTE, Elba Esther Gordillo.

Con respecto a Ulises Ruiz Ortíz, Garza informó que era “un hombre de mano dura sin apoyo popular” sostenido en el poder “en base a mercenarios”. El gobernador de Oaxaca era considerado en agosto, según uno de los cables, como un “fracaso”.

Uno de los cables dice que “Ruiz falló en incorporar sus programas las molestias de sus opositores y no tuvo la capacidad política de construir coaliciones capaces de gobernar”. En otro de ellos se puede leer que: “El ataque al periódico Noticias fue hecho por sus mercenarios, nos dicen observadores”.

Otros fragmentos de las comunicaciones dicen: “nuestros contactos nos dicen que el gobernador carece de toda legitimidad y está desesperado”. El gobernador “nunca recuperará su autoridad”. Con respecto a la muerte de un integrante de la APPO, asesinado el 10 de agosto de 2006: “se especula que la muerte de José Jiménez fue realizada por pistoleros leales a Ruiz”.

Con respecto a Elba Esther Gordillo, “Washington dejó en claro que su ingreso a las negociaciones hacia el final del conflicto, más que ayudar, terminó por complicar la crisis oaxaqueña.” El embajador Garza dice en un cable del 6 de octubre que “en vez de seguir con negociaciones infructuosas, el gobierno federal prefirió pedir apoyo a Gordillo, pero mientras los federales ofrecían la zanahoria, Gordillo les daba (a la APPO) con el palo”.

Mas aún, a Elba Esther Gordillo se le acusa de “haber saltado a las negociaciones por codicia: ‘La decisión de Gordillo de intervenir en la situación de Oaxaca fue influenciada, muy probablemente, por el hecho de que el gobierno mexicano ofreció al SNTE una gran cantidad de dinero (…) cerca de 3.8 mil millones de dólares a lo largo de seis años’”.

En cuanto a sucesos concretos, en las fotocopias de Milenio se pueden leer descripciones estadounidenses formales como: “…el fin de semana del 25 de noviembre, cuando provocadores convirtieron algo que comenzó como una protesta pacífica encabezada por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en una confrontación violenta con la Policía Federal Preventiva.”

Mientras que el gobernador de Oaxaca arroja mierda en todas las direcciones, la lucha continúa. Cinco mil personas, que se reunieron en el zócalo al atardecer, asistieron a una marcha conmemorativa de la invasión de la PFP el 26 de octubre. El acto político incluyó al secretario general de la Sección XXII del SNTE, Azael Santiago Chepi, quién hablo sobre acciones futuras, incluyendo la posible convocatoria a un paro nacional en respuesta al decreto del presidente Calderón de cerrar la compañia de electricidad paraestatal Luz y Fuerza del Centro, donde 44 mil trabajadores quedaron sin empleo de la noche a la mañana.

Los Estados Unidos deben estar todavía escribiendo frenéticos cables.

Traducción de inglés por Fernando León

The Narco News Bulletin
http://www.narconews.com/





Ulises Ruiz “usó mercenarios para sostenerse”: EU


miércoles, Noviembre 4, 2009

Al gobierno estadunidense le preocupaba que el conflicto ocurrido en Oaxaca en 2006 diera pie a otros grupos radicales para levantarse contra el gobierno, según cables desclasificados de la embajada entonces a cargo de Tony Garza.

Vie, 30/10/2009 – 14:52

La embajada de Estados Unidos en México alertó al presidente George W. Bush sobre la crisis social de Oaxaca en 2006.
La embajada de Estados Unidos en México alertó al presidente George W. Bush sobre la crisis social de Oaxaca en 2006.
El gobierno de Estados Unidos temió que el conflicto social ocurrido en Oaxaca en 2006 llegara a extenderse por México y diera pie a otros grupos radicales para levantarse contra el gobierno, revelan documentos desclasificados de la embajada de Estados Unidos.
Los cables detallan que, en opinión de Washington, Ulises Ruiz “usó mercenarios” para sostenerse en el poder, que Elba Esther Gordillo quiso aprovechar el conflicto para su beneficio político personal y que el gobierno federal se atemorizó ante el riesgo de un “estallido más amplio”.
Las comunicaciones diplomáticas, desclasificadas mediante la Ley de Acceso a la Información de Estados Unidos, desnudan la opinióndel gobierno de George W. Bush en torno al conflicto social, sobre el cual la embajada mantuvo una comunicación constante con las áreas de seguridad estadunidenses durante unos seis meses.
Que México pudiera incendiarse, se desprende de los documentos, fue la principal preocupación estadunidense en ese año, marcado también por la rebelión de Andrés Manuel López Obrador tras las elecciones del 2 de julio.
A petición de MILENIO, el Departamento de Estado desclasificó parcialmente más de 50 cuartillas de comunicaciones internas de su embajada en México relacionadas al conflicto oaxaqueño. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) por el contrario, clasificó por 30 años toda la información que posee al respecto “por orden ejecutiva”.
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En las primeras horas del 30 de octubre de 2006 un mensaje urgente fue enviado por la embajada de Estados Unidos a distintas oficinas en Washington, entre ellas la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad Nacional, la CIA, el Departamento de Seguridad Interna y los Comandos del Norte y el Sur del Pentágono.
El motivo de la comunicación: el inicio del fin de la revuelta oaxaqueña, la entrada de la Policía Federal Preventiva para retomar el control de Oaxaca y aplastar a la Asamblea Popular de los Pueblos.
“La crisis en Oaxaca ha alcanzado un nuevo nivel”, se leía en el mensaje, marcado como “sensible” y con “prioridad 3959”, argot empleado para definir documentos que sólo pueden ser vistos por los funcionarios de más alto nivel.
Redactado por la oficina del entonces embajador Tony Garza para ser leído sólo por el presidente Bush y otros ocho oficiales, el cable advertía: “El gobierno mexicano interviene en Oaxaca. La crisis entró a una nueva fase crítica con el envío de la Policía Federal Preventiva al estado tras la muerte de tres personas el 27 de octubre, incluyendo la del periodista estadunidense Brad Will. El potencial de violencia en los próximos días es alto”.
Añade: “El gobierno mexicano tiene que contener ya el conflicto de forma efectiva. Por meses, una de las principales preocupaciones de la crisis política en Oaxaca ha sido la de que se derrame la inestabilidad a otras áreas de la nación”.
En el cable, cuyo contenido total fue clasificado hasta 2016 para “no poner en riesgo las actividades internacionales de Estados Unidos”, se estima además: “Lo que comenzó como una acción rutinaria de protesta ha escalado hasta un movimiento más amplio que podría estar siendo explotado por grupos radicales”.
Y explica precisamente que por temor a una revuelta nacional la administración de Vicente Fox realmente nunca consideró remover a Ulises Ruiz del gobierno de Oaxaca: “Muchos en el gobierno federal temen que remover al gobernador sentaría un mal precedente. No quieren dar un enemigo común a los distintos grupos radicales de México”.
Así, con microscopio y con los focos rojos prendidos, es como Washington siguió los días finales del conflicto que en 2006 paralizó al estado, orilló a los oaxaqueños a la antesala de una guerra civil y llevó a la embajada de Estados Unidos a preocuparse por un posible contagio en el resto del país.
Hoy hace tres años, al enviar la comunicación de madrugada e incluso mientras la Policía Federal Preventiva se desplegaba en la capital del estado, la embajada estadunidense comenzó a hacer cálculos sobre si el conflicto podría llevar a México a una situación de estallido social.
“Este cable analizará las implicaciones de la intervención federal, cómo podría impactar el balance del poder en México y cuáles son los posibles escenarios para el futuro de Oaxaca”, indicó la embajada a sus mandos en Estados Unidos.
Sin embargo, una de las reflexiones establece que la llegada de la PFP literalmente salvó el pellejo al gobernador oaxaqueño. “Por el momento no queda claro qué tanta presión pueda ejercer todavía la APPO (…) pero queda claro que la intervención federal ha salvado a Ruiz, al limitar la autonomía de la APPO en Oaxaca”, se expone.
Como si de una invasión a otro país se tratara, la embajada estadunidense calculó que la operación de pacificación de la PFP “podría funcionar” en Oaxaca si los mandos de la policía lograban contener a sus subalternos de cometer violaciones a los derechos de la población civil.
“El gobierno mexicano mantendrá la legitimidad de la presencia de sus policías si esa presencia se mantiene relativamente pacífica y el gobierno mexicano sostiene que esta es la única forma de mantener el orden”, consideró.

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Los cables no dejan duda de que desde Washington se tuvo una opinión claramente negativa sobre el papel jugado en el conflicto por el gobernador Ulises Ruiz y la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo.
Del primero, la embajada advirtió que era “un hombre de mano dura sin apoyo popular” que se sostuvo “en base a mercenarios”. Uno de los cables, fechado en agosto, da cuenta de que el gobernador oaxaqueño ya era considerado entonces como un “fracaso”.
“…Ruiz falló en incorporar sus programas las molestias de sus opositores y no tuvo la capacidad política de construir coaliciones capaces de gobernar”, se lee en un fragmento. “El ataque al periódico Noticias fue hecho por sus mercenarios, nos dicen observadores”, se lee en otro.
Uno más: “nuestros contactos nos dicen que el gobernador carece de toda legitimidad y está desesperado”. Otro: “nunca recuperará su autoridad”. Y otro: “se especula que la muerte de José Jiménez (un integrante de la APPO, baleado el 10 de agosto) fue realizada por pistoleros leales a Ruiz”.
De Gordillo, Washington dejó en claro que su ingreso a las negociaciones hacia el final del conflicto, más que ayudar, terminó por complicar la crisis oaxaqueña.
“En vez de seguir con negociaciones infructuosas, el gobierno federal prefirió pedir apoyo a Gordillo, pero mientras los federales ofrecían la zanahoria, Gordillo les daba (a la APPO) con el palo”, se resume en un fragmento fechado el 6 de octubre.
Incluso, se acusa a la lideresa del SNTE de haber saltado a las negociaciones por codicia: “La decisión de Gordillo de intervenir en la situación de Oaxaca fue influenciada, muy probablemente, por el hecho de que el gobierno mexicano ofreció al SNTE una gran cantidad de dinero (…) cerca de 3.8 mil millones de dólares a lo largo de seis años”.



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